Meditación II: atención a los sentidos

Sentidos saturados


¿No te has encontrado alguna vez saturado a nivel visual, con los ojos cansados y la sensación de que no puedes atender a tantas imágenes? La visión es uno de los sentidos más desarrollados en el ser humano, pero esto se hace especialmente evidente hoy en día, en que vivimos inmersos en un bombardeo constante de información.

El oído es el primer sentido en despertar y el último en irse a dormir.

El oído es otro de nuestros sentidos sobre exigido hoy en día. Se dice que es el primer sentido en despertar y el último en irse a dormir. Y lo que está claro es que, así como podemos cerrar los ojos si no deseamos ver alguna cosa, no podemos “cerrar” nuestros oídos a voluntad para evitar el acceso de los sonidos a nuestra percepción. Los demás sentidos han quedado relegados, en muchas ocasiones, a meros secundarios.


Los otros sentidos


Una forma de llevar nuestra atención a un foco para poder entrenarla es utilizar nuestros sentidos como ancla. Mindfulness es prestar atención de una manera especial: con intención y sin juicio. Llevar la atención a cada uno de nuestros sentidos, tratando de soltar los prejuicios sobre la información que van a darnos, es una experiencia enriquecedora.


Puede que te sorprendas notando sensaciones en tu piel de las que no eras consciente; percibiendo las sutilezas de la que es capaz el tacto: hormigueo, calor, frío, punzadas, dolor, palpitación, picor, cosquilleo, presión, textura…


También puede que te sorprendas con tu capacidad de escucha, notando sonidos lejanos de los que no eres consciente si no prestas atención, o percibiendo sonidos continuos que nos acompañan durante toda nuestra jornada sin que lo sepamos. Se puede practicar esta escucha incluso en la ciudad, con su sinfonía de tráfico y ajetreo.


Abrir la mente


¿Y si nos aproximamos con esta actitud abierta al gusto y al olfato? ¿Es posible que se intensifique nuestra percepción, convirtiéndonos por un momento en sibaritas de nuestra realidad? ¿Podemos atender al gusto incluso cuando no comemos?


Puedes experimentar con la vista, haciendo un ejercicio de “realmente ver”, y no simplemente mirar. Observa con atención a tu alrededor, atendiendo a los detalles como lo haría un pintor: colores, formas, contrastes… Quizás veas detalles que te han pasado desapercibidos, incluso en los lugares que más familiares te resulten. Puedes hacer este ejercicio con una baldosa de un palmo cuadrado. O mirando cualquier objeto durante cinco minutos.


Observa con atención a tu alrededor, atendiendo a los detalles como lo haría un pintor: colores, formas, contrastes…

Nuestros sentidos son la puerta de contacto entre nosotros mismos y el exterior. Funcionan como acceso a nuestro cuerpo, y como acceso a la información que nos rodea. Al igual que la respiración, aunque pueden recordarse o imaginarse, solo pueden experimentarse realmente en el momento presente. Por eso son un ancla poderosa al aquí y al ahora.