¿Descubrí el Mindfulness o él me descubrió a mí?


Parece una casualidad que mi encuentro con el Mindfulness fuera justo después de tomar la difícil decisión de poner fin a mi tesis doctoral sin haberla finalizado. En el análisis de la situación jugó un papel relevante el hecho de que las expectativas sobre lo que aprendería estaban muy lejos de hacerse realidad. Desde bastante al principio tuve la sensación de estar aprendiendo sola y sin guía y, lo que fue más importante, sentía que estaba aprendiendo cosas que quizás no quería aprender (sobre la competitividad, la rigidez o el abandono).


‘Me abrió la puerta a ese laboratorio de aprendizaje que soy yo misma’


Poco después de asumir mi decisión, mientras la comunicaba a mi entorno y trataba de reequilibrarme para no ahogarme con el costo hundido de este proyecto, me apunté, gracias a una entusiasta amiga, a un taller de 4 horas de Mindfulness. Fue así como se me abrió la puerta a este laboratorio de aprendizaje que soy yo misma. Qué cerca lo había tenido siempre, y, aún siendo psicóloga, no había accedido nunca realmente a él.


Fue maravilloso para mí descubrir un modo práctico de poder hacerlo, nada esotérico como mis prejuicios consideraron en un principio. Si hubiera leído este texto antes de aprender y poner en práctica la atención plena, jamás hubiera podido entender lo que significan realmente estas palabras.


‘El Mindfulness me ha dado conexión y entusiasmo’


Y si en mi camino decepcionante para doctorarme topé con la soledad y el tedio, abriéndome al Mindfulness he encontrado conexión y entusiasmo. Nunca me he considerado persona especialmente espiritual; quizás una de las cosas que me han sorprendido de iniciarme en este camino es que no estaba buscando nada, y eso, qué casualidad, tiene mucho que ver, precisamente, con la atención plena: dejar aparecer las cosas tal y como suceden. Así que la cantidad de conexión que he encontrado ha sido como un regalo para mí.


‘De repente mi avidez de conocimiento encontró un lugar donde ejercitarse sin presión y sin juicio’


Conexión conmigo misma, de una forma tan natural… de repente no tenía que ser nadie, ni llegar a ningún sitio… ni exigir de mí misma algo que no sabía si podría dar… De repente mi avidez de conocimiento encontró un lugar donde ejercitarse sin presión, sin objetivos, sin juicio. Poco después de ese primer taller decidí matricularme en un posgrado de Mindfulness, y allí es donde empecé a experimentar mayor conexión con los demás. Realizaba por primera vez una formación experiencial, agradable (y, de nuevo, sorprendente) me resultó sentirme parte de algo, de esta manera tan especial que sólo se comprende en la meditación grupal.


‘Me volví más flexible, más intuitiva y más feliz’


Así empezó mi andadura. Los efectos experimentados desde entonces se contienen en una larga lista, llena de lo que me parecen infinitos puntos suspensivos. Tras desnudarme del corsé que suponía tratar de seguir un calendario al que era imposible ajustarme, me volví más flexible, más intuitiva y, sobretodo, más feliz. Siempre había creído que mi madre, pintora, había traspasado la totalidad de sus “genes artísticos” a mi hermana mayor, que desde niña encontró el gusto por la plástica y se dedica a la ilustración. A mí me tocó conformarme con la paterna orientación germánica y pragmática. Tras años de argumentaciones estériles he debido darle la razón a mi hermana, que siempre ha sostenido que todos los seres del universo somos creativos y que, simplemente, debemos abonar el caldo de cultivo de la creatividad para desarrollarla.


‘Tras un tiempo de práctica, mi mente parecía más clara y creativa’


Tras un tiempo de práctica (no sabría decir si fueron días, o meses, o empiezo a ser consciente ahora… eso siempre había estado allí), mi mente parecía más clara y creativa, me resultaba más fácil encontrar soluciones a problemas de mi trabajo, empecé a escribir de nuevo, empecé a desvergonzarme y a acompañar a mis escritos con dibujos de lo que sentía o pensaba. Y crecí y sigo creciendo. Poner la luz de la conciencia sobre mis sombras me ayudó a sufrir un poco menos.


‘El nudo en el estómago que me acompañaba desde que tengo uso de razón se hizo algo más suave’


Aquel eterno nudo en el estómago que me acompañaba desde que tengo uso de razón se hizo algo más suave. ¡Pero no sólo eso! ¡El foco de luz iluminó también mis luces! Si es que eso es posible, claro… pero tengo la impresión que con la atención plena han aflorado a la superficie partes de mi ser más esencial, partes que tenía ocultas, reprimidas, escondidas, amaestradas… Partes bonitas que me alegra conocer también.


Y es que, a veces pienso que no fui yo quien buscó al Mindfulness… creo que fue él quién me encontró a mí.